Mario Oporto habla de los desafíos de la educación Por Jorgelina Naveiro
Mario Oporto dejó la Dirección General de Cultura y Educación tras diez años de gestión para mudarse a la Cámara de Diputados de la Nación, donde esta semana estrenó la banca con el tratamiento del Presupuesto y el proyecto que regula la producción de papel. En esta nota con
Diagonales.com realiza un balance de los años que pasaron, habla de la calidad educativa, de la violencia escolar y el rol que deberían cumplir los medios y de las deudas que aún mantiene el Estado con los docentes. Y advierte que "el gran desafío sigue siendo mejorar los aprendizajes" para que los alumnos "aprendan en un alto nivel".
-¿Qué deja y qué se lleva de estos diez años en Educación?
-Me llevo una gran experiencia. Creo que me voy con una especialidad en la conducción política de sistemas complejos, como el educativo. Mi función estos años fue conducir la política educativa que hace, por supuesto, a la educación como objetivo estratégico pero que tiene variables permanentes que requieren otras habilidades, aparte de la formación teórica en lo educativo que es la conducción. Y me voy satisfecho. Creo que hemos logrado aumentar la gobernabilidad del sistema, la territorialidad del sistema, la regionalización y descentralización del sistema y hemos ampliado la participación, tanto docente, gremial, política y estudiantil en el sistema. O sea que lo hemos democratizado más.
Creo que el gran desafío sigue siendo mejorar los aprendizajes. Que el Estado genere condiciones materiales concretas para que los docentes den buenas clases y para que los alumnos aprendan. Me voy con una inmensa satisfacción de haber logrado una visión de política educativa en conjunto con los gremios, estratégica, y de haber consolidado a la paritaria como base de discusión y de haber mejorado, gracias a ella, la situación laboral de los docentes. No sólo salarial.
Cierro diciendo: ni me voy con una lista de éxitos cuantificables ni tampoco con una lista de deudas angustiantes de lo que no pude hacer. Me voy con la idea de que cumplí con la etapa histórica que me tocó.
-¿La vuelta de la secundaria fue uno de los mayores logros?
-El haber dicho que se terminaba la reforma de la Ley Federal en la provincia, y que no había más Polimodal ni EGB en la provincia, y que comenzaba una primaria de 6 años y una secundaria de 6, fue uno de mis mejores anuncios.
-Todos hablan de la calidad educativa. ¿Qué es y qué le falta al sistema bonaerense para tenerla?
-Si no hay calidad educativa, no hay educación. La preocupación de la calidad educativa es una preocupación constante de los docentes. Tampoco hay que creer que, porque algunos grupos del gran empresariado que luego reproducen algunos medios, se preocupan por la calidad educativa empezó el debate por la calidad educativa. Nosotros, los docentes les decimos bienvenidos a un debate que tenemos hace mucho tiempo.
Nunca en diez años que estoy aquí, aun en la crisis y mucho más en estos últimos 4 años, dejé de hablar de calidad educativa con los gremios. La preocupación de los gremios es la calidad educativa y también en la nuestra.
La calidad educativa es que todos los alumnos aprendan en un alto nivel, capacitarlos para ingresar al mercado laboral o para continuar estudios superiores al terminar la secundaria y para ejercer los derechos y la ciudadanía plena. Calidad educativa es salir de la escuela primaria leyendo y escribiendo bien. Pero primero de todo un sentido social, todos, porque la calidad educativa para una elite no es calidad educativa.
El cierre de mi gestión fue en noviembre con una gran muestra de proyectos originales, de innovación tecnológica de las escuelas técnicas de la provincia. Eso es calidad educativa. Los proyectos solidarios también son calidad educativa. Los premios que hemos dado a ensayos o a la poesía también lo son y eso no lo mide ningún ranking o test internacional. A eso vamos, a que los alumnos aprendan mucho más y para eso tenemos que tener buenos docentes, bien preparados, con condiciones materiales concretas para poder dar buenas clases.
-Si tuviera que ponerle una nota al docente promedio de hoy, ¿cuál sería?
-Yo al docente lo apruebo porque trabaja y mucho. Recibe problemáticas muy complejas y a veces muchos docentes que trabajan en la escuela “mala” del barrio integran la buena escuela que atiende a gente que tiene una vida “muy mala”. Asi que yo al docente lo apruebo pero le tengo que dar como Estado y como gobierno todos los instrumentos y las posibilidades profesionales para que eleve su nota y su rendimiento sea mucho mayor.
-¿La nota sería un 6?
-Prefiero hablar de aprobado y desaprobado.
-¿Cómo se aborda la violencia escolar?
-Es un tema de época, que genera malestar en las instituciones y dificultades en los docentes y que hay que abordar en su inmensa dimensión. Y aunque uno crea que en la escuela pasan mejores cosas que fuera de ella, las que pasan malas, hay que abordarlas. Los problemas complejos nunca tienen soluciones simples, no se sale por arriba de estos problemas con slogans que se agotan en una o dos medidas sino que es una trama que implica personal capacitado, una fluida relación entre la escuela y la familia sabiendo que cada vez es más heterogénea la conformación, teniendo en claro que la realidad de la escuela no es siempre la misma del barrio, que los medios de comunicación son responsables y tendrían que ayudar en esto, que no es mostrando los horrores y las excepciones como ayudan sino también asumiéndose como medios educativos. Y, por supuesto, la responsabilidad del Estado para invertir en los lugares más débiles del sistema.
-Trabajó con Felipe Solá y con Daniel Scioli en este mismo lugar. ¿Con cuál se sintió más cómodo?
-Con Felipe viví una experiencia muy interesante en la crisis porque él asumió con honradez política, vocación y pasión momentos extremadamente duros. Con él estuve cómodo porque fui logrando una afinidad, un afecto y una amistad muy grande. Y con Scioli trabajé 4 años con una comodidad, con un respeto de él hacia mí, a nuestra política educativa, con directivas precisas, con un acompañamiento del que estoy muy agradecido. Con ambos logré acordar o transmitirles positivamente que la educación es un hecho estratégico para el desarrollo de la provincia, que necesita inversión, que los docentes son un sector al que no hay que abandonar sino que necesitan mucho apoyo del Estado. Que hay que construir junto a los gremios, que no son nuestros enemigos, son los representantes de nuestros trabajadores. Siempre me sentí apoyado por los gobernadores, nunca tuve que renunciar a mis ideas y mis principios, por supuesto con los matices que tiene cada coyuntura.
-¿Un consejo para su sucesora, Silvina Gvirtz?
-Que no me mire a mí cada vez que tenga que tomar una decisión porque yo no voy a estar custodiando el pasado. Que tenga libertad total, que cada vez que quiera hacer un cambio lo haga con la seguridad de que yo voy a estar apoyándola.
-Es la primera vez en una banca. ¿Qué expectativas tiene?
-Es un enorme desafío, por lo tanto tengo todas las expectativas porque entro a un mundo nuevo. Paso de Ejecutivo a un colegiado, donde soy un par de más de 200 diputados que vienen de todo el país. O sea que uno tiene allí la visión de toda la complejidad de la Nación, de toda complejidad política. Se tratan otros temas que hacen a destinos fundamentales del desarrollo social argentino. Llego con un inmenso bagaje de experiencia, que me va a servir pero también tengo que adaptarme a una realidad que no conozco. Tengo la expectativa de trabajar intensamente y ojalá de poder ser protagonista.
-¿En qué comisiones le interesaría trabajar?
-Yo elegí comisiones vinculadas a temas internacionales, me interesa de sobremanera el Mercosur porque me interesa la unidad latinoamericana y todas las experiencias que se están haciendo de unidad en la región como el Unasur o la unidad entre América Latina y el Caribe que se dio hace pocos días en Venezuela. Todos esos procesos me interesan. Todo lo que sea políticas de población y desarrollo me interesan. Si tengo oportunidad de estar en alguna de las discusiones que hacen a la política interna de la Cámara como Asuntos Constitucionales también me interesaría. Y, por supuesto en Educación, que me gustaría integrar porque puedo aportarle a la presidencia de la comisión mi experiencia.
-¿No le interesa por ahora la presidencia?
-No, aparte está Adriana Puiggrós y está muy bien la presidencia con ella, por trayectoria en Educación y en la Cámara tiene ganado ese lugar con creces. Yo quisiera colaborar con ella.
-¿Qué proyecto o temas le gustaría impulsar?
-Es apresurado y se dará con el tiempo. La verdad es que decir un proyecto sería más un hecho intuitivo y un slogan, pero por supuesto que el gobernador va a tener en mí a un impulsor cuando necesite de legislación nacional. Estaré a disposición suya.