Por Daniela Camezzana
Si Mike Kelley leyera la solemnidad de sus obituarios probablemente despotricaría un poco. No es para menos, mientras la policía de Los Ángeles investiga aún un posible suicidio, la conmoción por la pérdida pone en evidencia esa formalidad con la que nos enseñan a enfrentar tanto las cosas importantes de la vida como las de la muerte. Casi con la misma contundencia con la que su obra “perturbó nuestro sentido del decoro" su muerte nos pasa factura.
El hombre que se hizo popular mundialmente por ser el creador de la tapa del disco
Dirty de Sonic Youth, abandonado Wayne, un suburbio de Detroit, donde nació en 1954 para mudarse definitivamente a Los Ángeles persiguiendo un sueño sin privarse antes de cumplir el de todo joven: tener una banda. Así fue que de la mano de
Destroy All Monsters subió a los escenarios de la tempestuosa escena musical americana de principios de los ´70. Según cuentan algunos de sus amigos era una banda punk con toques noise pero los propios miembros del grupo afirman que simplemente se trataba de “anti rock” La banda que nació en 1973 tuvo contadas presentaciones hasta que en 1985 finalmente se disolvió. Pero ya en 1978, Kelley se recibió de rebelde entre los rebeldes cuando la abandonó para mudarse a Los Ángeles con el objetivo de pertenecer al Instituto de Artes de California. De todas formas siempre siguió en contacto con el mundo de la música a partir de colaboraciones con distintos músicos como Paul McCarthy y paradójicamente saltó a la fama con el muñeco de crochet anaranjado de antenas deshilachadas que le puso la tapa al disco de sus amigos y sus compañeros dispersos en el libro del CD.
Alimañas. En el Instituto Mike comenzó a descubrir su propio universo gracias a la labor de varios profesores a los que luego como un artista consagrado agradecería: Juan Baldessari, Laurie Anderson, David Askevold y Douglas Huebler. Y en ese etapa comenzó a trabajar en una serie de proyectos hoy en día conocidos como
The Sublime,
Monkey Island and
Plato's Cave, Rothko's
Chapel,
Lincoln's Profile algunos de los cuales se pueden ver en la galería
on line del MOMA.
En sus performances, instalaciones, dibujos y textos, Mike Kelley trabajó sobre una única preocupación los sistemas de valores norteamericanos que denomina “propaganda-gone-wrong”. Y tomó elementos de la cultura popular, el comic y el porno para poner de manifiesto la banalidad de la vida cotidiana de forma grotesca y sarcástica. El lado más oscuro de la vida americana.
Entre 1987 y 1991, Kelley desarrolló un proyecto en varias partes:
Half a Man, compuesto por muñecos desgastados, animales de peluche andrajosos, colchas de cama y aparatos de casetes. Los animales de trapo remitían a ciertos modelos idealizados, asexuales con los que los niños se adaptan a las normas familiares y sociales. En la instalación
Craft Morphology Flow Chart (Diagrama de morfología artesana) sintetizaba sus investigaciones sobre los afectos domésticos exponiendo 114 muñecos de trapo ordenados en filas, clasificados por color, material y técnica de realización sobre 32 mesas de fórmica también en filas. O en las reproudcciones de espacios a gran escala reprodujo una sala de reuniones de agencia de publicidad con un cartel que dice: “Si los boludos volaran este lugar sería un aeropuerto” un sentido del humor que lo consagraría como un eterno chico malo incluso en sus últimos días donde manifestaba “no estar del todo bien.”
¿Por qué su obra era especial? Justamente porque es completamente inclasificable, Kelley era un artista multimedial sí, pero también un amante de las mantas, muñecas de trapo y partes de juguetes que obtenía en mercados y tiendas de segunda mano. Mezclaba lo más kitsch de la cultura pop con el pensamiento clásico de la filosofía. Mike Kelley era un artista contemporáneo post conceptual con una sensibilidad punk rock.
Su trabajo cuestionó la legitimidad de los valores normativos y los sistemas de autoridad, atacó la santidad de las actitudes culturales hacia la familia, la religión, la sexualidad, la historia del arte y la educación. Nada mal para un hombre cuyos motivos iniciales para ser artista fueron políticos porque según él “el arte parecía ser un lugar donde modificar la realidad, mucho más que el mundo de las políticas radicales, ya que la política está demasiado atrapada en lo real como para ser tan radical”.