Un largo adiós para el artista Antoni Tapies
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"Las dificultades físicas que han ido apareciendo me han obligado a concentrarme más en mí mismo y a explorar más mi mundo interior" reveló el artista español Antoni Tapies en una entrevista al crítico Daniel Giralt-Miracle en relación a su enfermedad y su irrefrenable producción. El artista que murió ayer a los 88 años no se detuvo ni aún en sus últimos días para hacer “ese cuadro fundamental, definitivo” que lo consagre ante él que nunca dejó de considerarse un aficionado.
Tapies era pintor, escultor y teórico del arte además de uno de los máximos exponentes del informalismo. A lo largo de su carrera expuso en el MoMA y el Guggenheim de Nueva York, la Serpentine Gallery de Londres, la Neue Nationalgalerie de Berlín, el Centre Pompidou de París, el Museo Reina Sofía de Madrid o en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona. Y en enero de este año inauguró una exposición de su obra, para algunos fundamentales, de los ´60 y ´70 en la galería de Elvira González (Madrid).
En sus obras recientes aparecía con más fuerza la reflexiona sobre el dolor, tanto el físico como el espiritual, en concordancia con la filosofía budista que cree que cuanto mayor es el conocimiento sobre él, menores son sus efectos. Sin embargo, de algún modo, la enfermedad está presente desde los comienzos de su carrera artística que se inició durante una convalecencia por una enfermedad pulmonar cuando era joven que lo llevó a tantear el dibujo y la pintura y finalmente abandonar completamente sus estudios de Derecho para dedicarse al arte.
Tapies desarrolló un particular interés por la materia y la utilización de materiales ajenos al arte de la época. "Cuando yo empecé, recuerdo que me fui a la cocina de mi casa y agarré tierra que tenían para pulir las cacerolas y la mezclé con una goma que se llamaba sinteticón" contó en una ocasión como artista "soy como un científico que prueba sus potingues.” En las décadas del ´50 y el ´60 se focalizó en la revalorización de lo que se considera bajo y muchas veces eligió temas considerados desagradables. En su trabajo de los ´60 y los ´70 desarrolló su compromiso político contra la dictadura de Francisco Franco y en los ´80 experimentó con goma espuma y la técnica del aerosol, entre otras tantas en consonancia con su interés por la cultura oriental.
Entre las obras escritas que dejó se encuentran La práctica del arte (1971), Memoria personal (1983), La realidad como arte. Por un arte moderno y progresista (1989) y Valor del arte (2001). En 1984 creó la fundación que lleva su nombre en Barcelona para promover el estudio y el conocimiento del arte contemporáneo. Allí las más de 8.000 piezas que conforman su obra dan cuenta de su búsqueda infinita por el cuadro “fundamental, definitivo.”
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